Viernes, 04 Septiembre 2015 08:07

PLAZAS, TERRAZAS Y ACCESIBILIDAD

 

TERRAZAS 04

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Cada vez hay más personas que se fueron a vivir a un piso con una plaza abajo y ha resultado ser un piso con terrazas de restaurantes en la plaza de abajo. Aunque el matiz no tiene por qué ser negativo para una plaza pública, el problema comienza cuando se produce un desequilibrio en las actividades que se realizan en el espacio que nos pertenece a todos.

Ya no es un lugar público, es un lugar explotado

No voy a tratar el tema sobre lo que debe ser una plaza urbana. En el imaginario colectivo se tiene claro qué debe pasar en esos espacios para que quieras vivir cerca de ellos o simplemente estar. Ese espacio que te invita a disfrutarlo puede ser perjudicado cuando en lugar de entenderlo como una zona representativa de la vida urbana, se considera un espacio a explotar. Actualmente, las terrazas representan, en la mayoría de ocasiones, el doble de plazas de un local hostelero que si sólo tuviera las mesas dentro del local. Y por eso digo lo de explotar. De repente, tras los trámites municipales y la concesión de licencia, se instala un toldo, veladores y unas mesas que se distribuyen o no en las inmediaciones del toldo, normalmente con una ocupación agresiva del espacio que era público. Cuantas más mesas, mejor. Y creo que este camino no es el más adecuado y lleva a aquello de matar a la gallina de los huevos de oro.

Efectos perjudiciales para el espacio público, la ciudad e incluso el turismo

Pero esta superexplotación no es el único problema. Muchas veces, tiene efectos colaterales entre los usuarios de la ciudad. De repente disminuyen los bancos públicos, porque ya no resultan convenientes o no hay sitio suficiente, obligándote a sentarte en lugares inhóspitos o "hacer cola" para que dejen un asiento libre, cuestión que te impide conversar o compartir el espacio. 

Una plaza, al igual que una ciudad o entorno, debe compartir la característica de una fiesta: todo el mundo debe querer ir y todo el mundo debe querer quedarse. 

Todo ello sin hablar del perjuicio que supone para el entorno urbano, cuando este entorno convive con edificios de cierta relevancia cultural o histórica. La presencia de un edificio centenario se borra con un toldo fosforito. Se difumina con una marabunta de turistas que trasladan el interés por la historia y los monumentos de una ciudad, por encontrar un sitio a la sombra de un toldo.

Y a todos estos problemas, se añade el de la accesibilidad, que se encuentra perjudicada cuanto menos equilibrio entre terrazas y espacio público existe. 

Hay una solución: la accesibilidad 

Podemos intentar solucionar un problema enfocándolo desde diversos puntos de vista, pero sólo encontraremos una solución parcial y posiblemente no satisfactoria. Sin embargo, la accesibilidad lo filtra todo poniendo como objetivo a la personas. De esta manera, el equilibrio se consigue por sí mismo, resultando también beneficiado el entorno inmediato. El rendimiento económico hay que considerarlo también y todo ello cumpliendo con la ley. Aquí es donde entramos de lleno en una posible solución. El artículo 33 de la Orden VIV 561 de 2010 dice:

1. Los elementos vinculados a actividades comerciales disponibles en las áreas de uso peatonal deberán ser accesibles a todas las personas. En ningún caso invadirán o alterarán el itinerario peatonal accesible.

2. La superficie ocupada por las terrazas de bares e instalaciones similares disponibles en las áreas de uso peatonal deberá ser detectable, evitando cualquier elemento o situación que pueda generar un peligro a las personas con discapacidad visual. El diseño y ubicación de los elementos de estas instalaciones permitirán su uso por parte de todas las personas. Los toldos, sombrillas y elementos voladizos similares estarán a una altura mínima de 2,20 m y los paramentos verticales transparentes estarán señalizados...

3. Los kioscos y puestos comerciales situados en las áreas de uso peatonal que ofrezcan mostradores de atención al público dispondrán de un espacio mínimo de 0,80 m de ancho que contará con una altura entre 0,70 m y 0,75 m y un espacio libre inferior al plano de trabajo que permita la aproximación de una persona en silla de ruedas.

 Estas exigencias piden de alguna manera que:

- Se delimite de una forma adecuada el lugar donde se ubicarán las zonas comerciales exteriores. En este aspecto, a pesar de que los trámites municipales habitualmente piden incluir una ubicación teórica, en la práctica cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia y hace que se difumine la posición y funcionamiento habitual.

- Que se utilicen todos los medios para hacer detectable todos los elementos y para todas las personas. Actualmente, no se estudia bien las soluciones en cuanto a detectabilidad. Es un aspecto poco desarrollado en las ordenanzas y de importancia crucial.

- Que el servicio sea accesible para todas las personas. No podemos empeorar la accesibilidad del espacios público ocupándolo sin un servicio accesible.

La propuesta de "Espacio Sonoro a través del Tacto" de Lluvia Martínez Delgado y Juan Cebrián Sánchez es un claro exponente del camino hacia la solución que comentaba anteriormente:

Por tanto, la propuesta hacia la administración municipal es que, por una parte, se sigan cumpliendo las ordenanzas reguladoras que en materia de instalación de terrazas y veladores en vía pública tengan, añadiendo por una parte que se incluya documentación más específica sobre soluciones en accesibilidad de la instalación y que se delimite con pavimento táctil la zona exterior donde se ubicarán las mesas.

Con esa documentación específica, se podrá regular mejor no sólo la instalación en sí, sino su impacto en el entorno (con clara vocación de protección en entornos históricos) y los usuarios.  

 Ejemplos y más ejemplos...

TERRAZAS 01

Ejemplo de incorrecto posicionamiento de toneles frente a un vado peatonal.

 TERRAZAS 02

Otro punto de vista del mismo vado en pleno uso. Se observa el impacto negativo de la ubiación de toneles en un punto de cruce de circulaciones peatonales públicas.

 TERRAZAS 03

Paso entre calzada, maceteros, mesas y más mesas y más mesas... Cuando la terraza está llena de gente, pasar por aquí no es fácil. 

TERRAZAS 04

¡A la derecha se debería ver una plaza! Toldos lineales sin la suficiente transparencia y permeabilidad hacia el espacio público. Esta zona de circulación se ve afectada por el continuo paso de camareros y clientes en momentos de afluencia.

 

CONTINUARÁ...

 

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Sábado, 04 Abril 2015 20:11

LA ACCESIBILIDAD EN FIESTAS

Fotografía: Gente, de Olga Pepe, compartida bajo una licencia Creative Commons.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fotografía. Concierto 100 años 1000 sueños, de ojo_de_vidrio compartido bajo una licencia Creative Commons. La verdad que un poco más alto no vendría nada mal.

accesibilidad y fiestas

Las fiestas en España, llenas de gente, por todos los pueblos y ciudades. Tradiciones, sentimientos, comida y bebida, a veces carrozas llenas de regalos que los niños adoran... Todo un panorama que tenemos en nuestro imaginario colectivo como parte de nuestra cultura y una forma de relación social que va hacia lo colectivo, vivido de muchas maneras diferentes.

El hecho es que todos vamos a las fiestas y eventos de nuestro entorno y seguro que en muchas ocasiones, la experiencia vivida en ellos forma parte de vuestra vida, asociada a recuerdos o costumbres que forman parte de vosotros.

Hace poco recordaba cuando, junto con mis padres y mi hermano cuando éramos pequeños, íbamos a las procesiones de Semana Santa para coger caramelos, o al Entierro de la Sardina para coger juguetes y cómo, de alguna manera, esa experiencia forma parte imborrable de mis recuerdos de infancia. Ahora que yo soy padre, también quiero tener esa experiencia en las fiestas de mi ciudad con mis hijos y mi mujer. Y aquí es donde empiezan los problemas.

Ir con mi familia a cualquier lugar, pone a prueba cualquier edificio o entorno urbano, ya que la silla de ruedas de mi mujer, más el carrito de mellizos de mis hijos, hacen que poder utilizar un espacio con estas necesidades sea muy exigente. Pero no me detengo sólo en mi. La verdad es que, prácticamente para ninguna persona con discapacidad, las fiestas de su ciudad pueden ser disfrutadas y almacenadas como una experiencia de vida o de interés, puesto que ante las aglomeraciones y las calles cortadas o con disminución de paso, hacen muchas veces inviable el mero hecho de acercarte.

Y es que, actualmente, se gestionan muy mal los eventos con aglomeración de personas. Incluso en ciudades grandes y en fiestas de interés turístico. Y supone un problema para las personas con discapacidad.

En los desfiles, en los conciertos y en cualquier evento que se precie, donde el espectador ocupa un lugar concreto y la fiesta se contempla o incluso se interactua con ella, deben existir en lugares estatégicos, plataformas elevadas que permitan que las personas con discapacidad, sobre todo las que tienen una movilidad reducida, acondroplasia y un largo etcétera, puedan disfrutar de la fiesta. Imaginad que váis sentados en una silla de ruedas y hay tres filas de espectadores frente a vosotros, los últimos además de pie ¿Tendríais la impresión de que podríais simplemente ver algo? ¿Os plantearíais acercarse a ver una fiesta con vuestros hijos pequeños en estas condiciones?

accesibilidad conciertos

Habitualmente, en los conciertos en recintos cerrados al aire libre, se suele ubicar una plataforma elevada donde se puede ver el espectáculo, eso sí, desde cierta distancia. En cuanto a una procesión, o un desfile de carnaval, la cosa es más difícil, a no ser que vayas al palco de las autoridades, si lo eres. Lo que se debe exigir en cualquier caso es que se habilite un lugar para personas con discapacidad en los mismos términos que he comentado anteriormente.

Ahora bien, esto tiene una solución relativamente sencilla, pero ¿qué ocurre si la fiesta se celebra en toda la ciudad y no en un sitio concreto? Me refiero a algo así como el Bando de la Huerta , o las Fallas de Valencia . Aquí, la accesibilidad de la ciudad juega un papel crucial a la par de la concienciación de las personas, que deben respetar los aparcamientos de personas con movilidad reducida, los vados peatonales, la ubicación de mobiliario... Y aún así todavía tendríamos que lidiar con la aglomeración...

Ante estas espectativas ¡dejamos a los niños sin fiesta? ¿dejamos que los niños tengan una experiencia parcial de las fiestas con uno de sus padres? ¿luchamos por la accesibilidad del entorno y la concienciación social?

Yo personalmente, elijo la tercera. 

 

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