¿NEGARSE A HACER ACCESIBLE LA COMUNIDAD DE VECINOS?

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Accesibilidad en comunidad de vecinos Accesibilidad en comunidad de vecinos

accesibilidad comunidad de vecinos

Uno de los aspectos que más comentarios suscita entre las personas con dicapacidad, es la existencia de accesibilidad o no en la entrada principal del edificio de viviendas (donde viven o donde viven sus familiares y amigos).

Cuando acompañas a un usuario de silla de ruedas a visitar a alguien, es bastante corriente escuchar un "qué pedazo de escalón" o "me tienen que ayudar porque hay escaleras para llegar al ascensor" todo ello recordando al mismo tiempo al arquitecto que "ha hecho este edificio nuevo y no se puede entrar en la silla" .

Lo que también ocurre mucho es aquello de adaptar la vivienda de una persona que acaba de quedarse en silla de ruedas, con la gran variedad de necesidades que ello genera en una comunidad de propietarios.

Dejando a un lado toda la causística existente y, de las causas que llevan a pedir que se resuelva convenientemente el acceso a la vivienda, se puede llegar a dar el caso, como ha pasado entre alguno de mis amigos, de que la comunidad de propietarios haya boicoteado cualquier intento de reforma para adaptar las zonas comunes de un edificio de viviendas. Seguro que os preguntaréis ¿es posible que una comunidad de propietarios se niegue a realizar las obras de adaptación en zonas comunes?

Consultando cualquier guía sobre la Comunidad de Propietarios, la Ley de Propiedad Horizontal y la ley de Accesibilidad de cada Comunidad Autónoma (en breve cambiará en Murcia y se ha regulado en el Código Técnico de la Edificación) podemos encontrar que las personas que residen en un edificio que tengan alguna discapacidad o más de 70 años, tienen el derecho a pedir que se realicen las obras necesarias para adaptar las zonas comunes del edificio con las siguientes condiciones:que no modifiquen la estructura y que no dañen la "estética".

Además, se añaden otras condiciones económicas:

1. Si el coste de las obras no supera el gasto corriente de doce meses, la comunidad está obligada a hacer la obra sin votación alguna y todos los propietarios deben pagarla en proporción a su cuota. Esto es posible, por ejemplo, para construir una rampa (ojo, no vale cualquier tipo de rampa, con cualquier pendiente), eliminar algún que otro escalón o cambiar el ancho de alguna puerta.
2. Si el coste es superior, habrá que votar. Si se obtiene el voto favorable de la mayoría de los propietarios que a su vez sumen la mayoría de cuotas de participación, todos los vecinos estarán obligados a participar. Si no se obtienen los votos suficientes, quien haya hecho la propuesta puede realizar las obras con cargo a su bolsillo, pero puede enfrentarse a la negativa de la comunidad por vía judicial.
Este último caso es bastante normal cuando queremos instalar un ascensor, una plataforma salvaescaleras y soluciones más caras.

Sea como fuere, si echáis un vistazo un día cualquiera a la accesibilidad de las viviendas que nos rodean, comprenderéis la enorme frustración a la que a veces se ven sometidas las personas que quieren aventurarse a las calles, a las personas que independientemente de su situación, edad y sexo, quieren recuperar una vida que se están perdiendo encerrados en cuatro paredes.

Todo lo que podamos hacer, lo conseguiremos entre todos.

¡Un fuerte abrazo!

Antonio Corbalán Pinar

Antonio Corbalán Pinar es arquitecto. Con la iniciativa Accesibilidad Global emprende una actividad profesional como Consultoría en Accesibilidad y una actividad divulgativa sobre la necesidad de la accesibilidad y cuestiones de discapacidad que completa sus actividades en el campo de la arquitectura. Más información en Bio.

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